30 marzo, 2026Cámaras digitalesEl primer mundial de ciclismo de la historia celebrado en África tuvo lugar en RuandaPor Diego Menjíbar Reynés en KigaliLo llaman ‘El país de las mil colinas’, y su nombre realmente da fe de ello. Ubicado en un enclave que hace frontera con cuatro países en el centro de África, Ruanda es una de las naciones más pequeñas en dimensión y más grandes en historia de todo el continente. El verde domina hoy de forma omnipresente el paisaje que en 1994 se tiñó de rojo debido a un genocidio, el de los hutus contra los tutsis, en el que en un período de 100 días murieron asesinadas casi un millón de personas.


Sin embargo, y a pesar de que la herida de ese oscuro pasado sigue presente a día de hoy, Ruanda es una nación próspera que avanza con paso firme hacia el desarrollo. Fue en este marco incomparable donde se celebró, por primera vez en África, el Mundial de Ciclismo en Ruta organizado por la Unión Ciclista Internacional (UCI), en septiembre de 2025.
Llegué a Kigali en bus, 24 horas después de partir desde la capital de Kenia, Nairobi, y lo primero que me llamó la atención fue el orden que reina en la ciudad. Aquí no existe el caos automovilístico de otras urbes desplegadas a lo largo del continente; tampoco apabullan el color ni el calor de Lagos, Dakar o Lusaka, pero sí el asfalto impoluto, las carreteras, el orden y los pasos de peatones recién pintados que la gente sí utiliza. Kigali, la capital de Ruanda, es indudablemente la ciudad más segura de África, y durante esa semana de septiembre, miles de personas de todo el mundo acudieron para presenciar este momento histórico para el país y para el ciclismo global.


En cuestión de minutos conseguí mi acreditación de prensa y me dirigí hacia las zonas habilitadas para los fotógrafos. Hasta entonces había hecho historias más bien lentas, pero esta era la oportunidad para testar mi equipo fotográfico predilecto en un entorno completamente distinto: ¿Cómo iban a responder la Fujifilm XT-5 y su mejor aliado, el 23mm F 1.4., frente a la rapidez? Era algo nuevo para mí.


Fotografiar un mundial de ciclismo no es fácil. La mayor parte del tiempo es esperar a que los participantes lleguen, y cuando lo hacen, pasan a toda velocidad. Es en ese preciso instante cuando hay que hacer el click y obtener la fotografía pensada. Para un evento así utilicé mucho la ráfaga con el obturador mecánico y tengo que admitir que, a pesar de que los resultados me dejaron muy satisfecho, a la cámara le costaba alcanzar todo su potencial en este modo. Fue luego me di cuenta que posiblemente fuese por el tipo de tarjeta utilizada, ya que en este caso es ideal tener tarjetas SD UHS-II para aprovechar al máximo el búfer en ráfagas largas (consejo para el futuro).
De todas maneras, conseguí obtener fotografías tanto de la carrera, que es indudablemente la atracción número uno del evento, como de todo lo que lo rodeaba: durante esa semana de septiembre, Kigali fue una fiesta, y me pareció importante documentar también ese momento histórico: la euforia de la gente, la unión, los detalles, el agotamiento físico de los ciclistas…todo formaba parte de un período que los ruandeses nunca olvidarán.






Como cada vez que escribo para esta maravillosa publicación, me gustaría hacer una pequeña reflexión final: son este tipo de historias –un mundial de ciclismo en África– las que los fotoperiodistas necesitamos proponer a los medios de comunicación, ya que esa idea rompe totalmente con el imaginario colectivo que se tiene del continente. Es la hora de desmitificar, ya que pensémoslo: ¿cómo iba a celebrarse un evento de tales dimensiones si las carreteras no estuviesen en perfecto estado, o no hubiese hoteles de lujo para alojar a los participantes y sus equipos, o restaurantes, discotecas y parques donde poder relajarse en compañía? Deberíamos darle una vuelta a esto y todo lo que creemos saber de África.





